Vivimos en la era de la inmediatez. Si nos sentimos cansados, buscamos una pastilla. Si queremos mejorar las defensas, compramos un bote de vitaminas. Pero no nos malinterpretéis, ¡los complementos alimenticios tienen su función y pueden ser de gran ayuda! En Ametller Origen no estamos en contra de la ciencia, pero sí que creemos en el sentido común.
Para nosotros, tener los pies en el suelo significa recordar que la naturaleza ya inventó sus propios «multivitamínicos» hace miles de años. ¿Y lo mejor de todo? No se tragan con agua; se disfrutan en la mesa.
Hoy hablamos de las acelgas, una verdura modesta de la cocina mediterránea que si viniera envasada en cápsulas y con una etiqueta de diseño, sería el producto de moda.
¿Por qué preferimos comer a «suplementar»?
Es muy sencillo: por la experiencia. Una pastilla es un trámite; un plato de acelgas con un chorro de aceite de oliva virgen extra es un placer.
Además, cuando eliges alimentos reales, tu cuerpo recibe los nutrientes de la manera más natural posible, acompañados de fibra y agua, elementos que ningún comprimido puede imitar del todo. Preferimos cuidarnos a través del paladar, disfrutando de un producto fresco, que hacerlo por obligación.
El «prospecto» de las acelgas
Si analizamos las acelgas con los ojos de nuestra nutricionista, vemos que son una auténtica bomba de salud, y además, ultraligeras: el 95% de su contenido es agua y solo aportan 20 kcal por cada 100g.
Pero que no te engañe su ligereza, por dentro vienen cargadas:
- El cóctel vitamínico: Aportan Vitamina A, clave para la vista y la piel; Vitamina C, el gran antioxidante que refuerza las defensas y combate el cansancio; y Vitamina K, imprescindible para los huesos y la coagulación.
- Minerales esenciales: Son una fuente de potasio, magnesio y calcio.
- Salud digestiva: Gracias a su fibra, nos ayudan a regular el tránsito y cuidan nuestra microbiota. ¡Comer acelgas ayuda a no picar entre horas!
¿Quieres aprovechar más el hierro?
Las acelgas contienen hierro, necesario para llevar el oxígeno a la sangre. Pero aquí viene un secreto nutricional para sacarle el máximo provecho:
El truco de la combinación: El hierro de origen vegetal cuesta un poco más de absorber por nuestro cuerpo. Para solucionarlo, combina las acelgas con alimentos ricos en Vitamina C.
¿Cómo hacerlo? Es tan fácil como acabar la comida o la cena con una fruta cítrica o fresas de postre. ¡Así de fácil y natural!
Dos al día, salud para la vida
Las recomendaciones oficiales nos dicen que tenemos que comer hortalizas dos veces al día. Las acelgas son la opción perfecta para cumplir con una de estas raciones sin complicarse la vida.
Son económicas, versátiles y fáciles de cocinar: hervidas con patata, salteadas con ajos, en tortilla, en sopas o guisos… Incorporarlas a tu rutina no es solo una decisión gastronómica, es una inversión en salud cardiovascular y ósea a largo plazo.