La llegada del buen tiempo es sinónimo de nuevas frutas y verduras de temporada y, también legumbres, como las habas y los guisantes. Y es que a pesar de que a menudo se confunden con verduras, porque se consumen frescos, las habas y los guisantes forman parte de la familia de las leguminosas (como las lentejas, los garbanzos o las judías blancas) y presentan un gran valor nutricional, tienen muchas propiedades saludables y son uno de los alimentos más completos y básicos de una dieta saludable. Además, son muy sabrosos y una auténtica delicia para el paladar ahora que se encuentran en su punto óptimo.

Principales propiedades de las habas y los guisantes

Fuente de proteína: aportan una cantidad relevante de proteínas de origen vegetal, especialmente los guisantes que tienen las mismas proteínas que un huevo (7 g por 100 g).

Fibra: Ambas legumbres contienen una elevada cantidad de fibra, que te ayuda a mejorar la salud intestinal, eliminar toxinas y evitar el estreñimiento.

Vitamina C: los guisantes son la legumbre más rica con esta vitamina que protege las células contra el envejecimiento. Para poder aprovechar al máximo la vitamina C se tienen que elegir opciones de cocción cortas y con poca agua.

Vitaminas del grupo B: (exceptuando B12) indispensables para el buen funcionamiento del metabolismo y la asimilación de nutrientes.

Fuente de minerales: Contienen minerales esenciales como el hierro, esencial para el transporte de oxígeno a la sangre, potasio, que contribuye al buen funcionamiento del sistema nervioso y de los músculos y magnesio, que ayuda en la formación de los huesos y el buen funcionamiento del coro.

Contenido bajo de grasa: contienen muy poca grasa, a pesar de que se caracteriza por ser poliinsaturada.

¿Cómo y cuándo comer habas y guisantes?

Las habas y los guisantes son ideales para cocinar cocidos, salteados, escaldados, estofados o crudos dentro de una ensalada y puedes involucrar a los más pequeños de la casa para que te ayuden a desgranarlos. Debes saber que se recomienda el consumo de legumbres de 3 a 4 veces por semana, como mínimo, y que sean la principal fuente de proteína. Así pues, en la comida en que comas legumbres, puede ser para comer o cenar, los puedes combinar con cereales y otros vegetales, y no es necesario poner alimentos de origen animal.

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